Siempre se pregunta la gente si tienes que mejor callar antes que algo importante decir. Fuera lo que tuviera la criatura son pelos como escarpias lo que provocan el retrato de esa fruta madura.
Si no cambia el tiempo será destino de humano el callar cuando sea todo dicho y todo por hablar demasiado. Y si no tienes que decir nada ahora mismo calma tus impulsos con brebajes y del sueco peliculas dobladas compra, o roba sin que te pillen.
Cualquier escusa para robar es buena pues atentar contra privada propiedad es un saludo solar que embellece tu esculpida en pizarra historia y agrada a dioses inmorales y virtuosos mortales por igual siendo estos últimos los ultimos responsables de beber a tu salud en tabernas calladas.
Si bien es mentira que la científica rama tenga acción alguna que emprender sin mi me siento borracho de felicidad cuando lo obvio se hace palabra y lo sagrado se hace risa de dientes cuadrados.
Ave Sardina.
jueves, 5 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Nee
Dices: "Todo lo que te comunico ahora es mentira". Y te callas.
Suponiendo que dices lo contrario de la realidad, es decir, que me estás mintiendo diciéndo que me mientes tu frase se entiende. Pero si lo que ocurre es que has dicho algo aleatorio, cruzando unas palabras con otras entre los dientes, sin saber bien que buscas en tu cerebro cuando entornas tus ojos desorbitados huyendo de la luz intensa que se te clava en las mejillas, entonces y sólo entonces quizás, probablemente, te esté torturando.
¿Por qué sinó escucharía tus "comunicados" en tal contexto? ¿Que puede haber de atractivo para mi en permanecer como invitado neutro en una tortura lo suficientemente estereotipada como para tener una luz iluminando perlitas de sudor y saliva salpicando un rostro?
Nada. Estoy a favor de todo esto parece ser. Si te da pena lo que voy a hacerte dejaré que me pares y a modo de disculpa me lo haré yo mismo. Hasta ahí llega mi generosidad y naturaleza bondadosa. Pero antes de que digas nada y como pista te voy a describir una situación:
Estas viendo el perfil de un hombre sentado en una silla en una habitación cuadrada, pobremente iluminada y aparentemente vacia. El hombre encarando el centro de una de las cuatro paredes y a una corta distancia de ella. El hombre está un poco encorvado y descubre una arma en su mano. Un arma con gatillo. El hombre mira hacia al frente y descubre un espejo donde otro hombre le devulve la mirada. No reconociendo el rostro el hombre se sobresalta un poco, de tal forma que sólo sus visceras notan el pequeño acelerón de su corazón y el resto del metabolismo.
A los pocos minutos se calma y habla. El otro ya le amenaza con matarle a traves de ese espejo. El hombre descubre en el espejo una puerta hacia si mismo. Esa ventana libera más temores y dudas en el hombre y lo condena a una decisión: Dar o recibir muerte.
No digas nada aún y piensa sobre esto. Te informo de que va a ser con esto que ves en mis manos con lo que te despacharé pero si lo prefieres puedes decirme antes de que empiece que no. Entonces me haré lo que iba a hacerte a ti delante tuya. Y moriré.
Así que parece que es el fin. O tu o yo. Parece que la posibilidad de seguir los dos existiendo ya no existe, ¿verdad?
Suponiendo que dices lo contrario de la realidad, es decir, que me estás mintiendo diciéndo que me mientes tu frase se entiende. Pero si lo que ocurre es que has dicho algo aleatorio, cruzando unas palabras con otras entre los dientes, sin saber bien que buscas en tu cerebro cuando entornas tus ojos desorbitados huyendo de la luz intensa que se te clava en las mejillas, entonces y sólo entonces quizás, probablemente, te esté torturando.
¿Por qué sinó escucharía tus "comunicados" en tal contexto? ¿Que puede haber de atractivo para mi en permanecer como invitado neutro en una tortura lo suficientemente estereotipada como para tener una luz iluminando perlitas de sudor y saliva salpicando un rostro?
Nada. Estoy a favor de todo esto parece ser. Si te da pena lo que voy a hacerte dejaré que me pares y a modo de disculpa me lo haré yo mismo. Hasta ahí llega mi generosidad y naturaleza bondadosa. Pero antes de que digas nada y como pista te voy a describir una situación:
Estas viendo el perfil de un hombre sentado en una silla en una habitación cuadrada, pobremente iluminada y aparentemente vacia. El hombre encarando el centro de una de las cuatro paredes y a una corta distancia de ella. El hombre está un poco encorvado y descubre una arma en su mano. Un arma con gatillo. El hombre mira hacia al frente y descubre un espejo donde otro hombre le devulve la mirada. No reconociendo el rostro el hombre se sobresalta un poco, de tal forma que sólo sus visceras notan el pequeño acelerón de su corazón y el resto del metabolismo.
A los pocos minutos se calma y habla. El otro ya le amenaza con matarle a traves de ese espejo. El hombre descubre en el espejo una puerta hacia si mismo. Esa ventana libera más temores y dudas en el hombre y lo condena a una decisión: Dar o recibir muerte.
No digas nada aún y piensa sobre esto. Te informo de que va a ser con esto que ves en mis manos con lo que te despacharé pero si lo prefieres puedes decirme antes de que empiece que no. Entonces me haré lo que iba a hacerte a ti delante tuya. Y moriré.
Así que parece que es el fin. O tu o yo. Parece que la posibilidad de seguir los dos existiendo ya no existe, ¿verdad?
domingo, 22 de febrero de 2009
Globo
El dia de los globos aerostáticos se celebra en los dias primos de cada mes primo. Se levanta una carpa a unos 12 kilómetros al este de Madrid y se hace volar primero los distintos ingenios sin tripular o tripulados por parejas de animales. Las novedades se dejan para la media tarde y es entonces cuando se celebran los concursos de hiel en los cuales las mujeres y algunos arpistas cantan tonadillas populares.
El alcohol y los estimulantes se venden en los puestos cerca de la entrada. Se les hace descuento a grupos y a niños. A los ancianos no se les deja entrar puesto que hay edades en las que es mejor estar muerto.
Uno de los ingenios voladores se estrelló el otro dia en medio del patio de la Calle Roteras. Se llamó a la alcaldía y los bomberos sacaron del amasijo de hierros un caballo destrozado por la mitad y un perro que aún gemía. Los bomberos dejaron que los niños jugaran con los animales y luego se los llevaron a una carnicería cercana.
Los vecinos se sonrojan en estas fiestas. El alcohol, los estimulantes, los encuentros sexuales casuales en las calles y las peleas de cuchillos en la carpa agitan el ambiente y revitalizan una ciudad que por lo demás permanece dormida y a la espera.
Se apoyan en las paredes acuclillados comerciales que saltan como resortes a la vista de una moneda antigua o un papel que asemeje un billete. Cuando los dias de fiesta se terminan duermen juntos en calles autorizadas por el ayuntamiento que huelen a orín y sudor. Nadie quiere ser un comercial pero una vez que te marcan la gente acepta como inevitable su suerte y aunque unos pocos idealistas románticos se quitan la vida saltando desde algún globo el resto se recojen en las calles comerciales donde son bien recibidos y se les trata como se merecen.
El alcohol y los estimulantes se venden en los puestos cerca de la entrada. Se les hace descuento a grupos y a niños. A los ancianos no se les deja entrar puesto que hay edades en las que es mejor estar muerto.
Uno de los ingenios voladores se estrelló el otro dia en medio del patio de la Calle Roteras. Se llamó a la alcaldía y los bomberos sacaron del amasijo de hierros un caballo destrozado por la mitad y un perro que aún gemía. Los bomberos dejaron que los niños jugaran con los animales y luego se los llevaron a una carnicería cercana.
Los vecinos se sonrojan en estas fiestas. El alcohol, los estimulantes, los encuentros sexuales casuales en las calles y las peleas de cuchillos en la carpa agitan el ambiente y revitalizan una ciudad que por lo demás permanece dormida y a la espera.
Se apoyan en las paredes acuclillados comerciales que saltan como resortes a la vista de una moneda antigua o un papel que asemeje un billete. Cuando los dias de fiesta se terminan duermen juntos en calles autorizadas por el ayuntamiento que huelen a orín y sudor. Nadie quiere ser un comercial pero una vez que te marcan la gente acepta como inevitable su suerte y aunque unos pocos idealistas románticos se quitan la vida saltando desde algún globo el resto se recojen en las calles comerciales donde son bien recibidos y se les trata como se merecen.
jueves, 22 de enero de 2009
Forever Ago
Cuando la máquina se detiene la presión en el motor sube. La chapa se dobla y las tuercas tiemblan y saltan disparadas. La gente del perímetro grita. Todos piden ayuda. Todos quieren escuchar la sirena.
En tierra de salitre el dia se presenta aburrido y, sobretodo, cansado. La pereza con la que la luz toca las piedras de la playa rivaliza con la de las gotas de la ducha al chocar contra le piel. De cara indiferente se desplazan por tuberias que van a parar doscientos metros mar adentro donde los peces oscuros desayunan algas.
La jornada empieza con la primera ráfaga de aire frio y húmedo que se mete en los huesos. Aún con esas el paso es tranquilo por las callejuelas y el sónido de las máquinas es fuerte sin llegar a ser molesto.
La silla espera en una habitación incomoda por demasiado caliente. Recuerdas un sueño que tuviste de un situación parecida dónde te colgaba una tostada de la boca. Te sientas y trabajas.
Tienes tiempo de pensar en tu (poca) tensión arterial y en que todo te da sueño. La indiferencia que sientes por las cosas aparece y desaparece como la luz de una bombilla rota.
Termina la jornada. Esperas en un paso de cebra y tomas con cuidado el primer paso porque la acera esta mojada y resbaladiza. Tus pasos suenan distintos que los de esta mañana y casi no te da tiempo a distraerte antes de llegar a la puerta de tu casa.
Cierras con cuidado y dejas pasar el tiempo hasta mañana.
En tierra de salitre el dia se presenta aburrido y, sobretodo, cansado. La pereza con la que la luz toca las piedras de la playa rivaliza con la de las gotas de la ducha al chocar contra le piel. De cara indiferente se desplazan por tuberias que van a parar doscientos metros mar adentro donde los peces oscuros desayunan algas.
La jornada empieza con la primera ráfaga de aire frio y húmedo que se mete en los huesos. Aún con esas el paso es tranquilo por las callejuelas y el sónido de las máquinas es fuerte sin llegar a ser molesto.
La silla espera en una habitación incomoda por demasiado caliente. Recuerdas un sueño que tuviste de un situación parecida dónde te colgaba una tostada de la boca. Te sientas y trabajas.
Tienes tiempo de pensar en tu (poca) tensión arterial y en que todo te da sueño. La indiferencia que sientes por las cosas aparece y desaparece como la luz de una bombilla rota.
Termina la jornada. Esperas en un paso de cebra y tomas con cuidado el primer paso porque la acera esta mojada y resbaladiza. Tus pasos suenan distintos que los de esta mañana y casi no te da tiempo a distraerte antes de llegar a la puerta de tu casa.
Cierras con cuidado y dejas pasar el tiempo hasta mañana.
lunes, 10 de noviembre de 2008
invi
Ayer eran las 8:10 y veamos, estaba borracho. No mucho, pero lo justo para irme con J a romper cosas por las calles más oscuras del barrio. Tenía en el bolsillo la cartera con el DNI y rebusqué y rebusqué pero no encontré ningun billete. Había, quizás, un euro en monedas de 20 y 10 centimos. Los cobres no estaban, lo uso para tirarlos cerca de alguien en la calle o el metro y mirar a ver si se agachan a por ellos o lo dejan estar. Casi nunca se agachan pero siempre es entretenido ver como la gente duda de unas formas u otras.
El caso es que andaba sin dinero y un poco borracho y en eso que estabamos dando patadas a un contenedor amarillo que sonaba a botellas de cristal chocando unas contra otras cuando se nos acerca un bobete de unos 15 a unirse a la fiesta.
Esto nos enfuerece así que la tomamos con el. Le metemos en el contenedor amarillo y lo tiramos en medio de la carretera cuando pasa un autobus rojo bastante vejete que le da de refilón. Así que el autobus no se para y nos llevamos al bobete a un parque cercano a ver que tal le fue el viaje.
Los primeros 15 minutos no dice nada coherente pero la asociación de ideas es bastante entretenida de escuchar así que le escucho atentamente. Dice cosas como: fuego, si, que, Yone, Aah, chis-chas y algunas otras palabras sueltas. Nos empezamos a aburrir J. y yo pero el bobo espabila y nos ve, se intenta levantar rapidamente pero se cae de morros al suelo otra vez. Eso hace reir fuerte a J. que me dice que le invitemos a algo por ser un hijo de puta tan divertido. Aún guardo algo flojo encima y ya no estoy tan borracho así que divido entre tres y nos tomamos algo convidando al bobete que es buena forma de empezar la jornada.
Después de ese desayuno de campeones dejamos al bobete tumbado en un banco (se ha mareado un poco después de tanta agitación) y con lo que llevaba en los bolsillos nos invitamos a un cafe en un bar cercano.
Llevan ya una semana sin limpiarlo y el suelo está lleno de barro. Camino hacia mi mesa favorita y me fijo un poco en la clientela. Huele un poco más fuerte que de costumbre. La mezcla de polvo y sudor se pega a las paredes y se resiste a desaparecer.
El caso es que andaba sin dinero y un poco borracho y en eso que estabamos dando patadas a un contenedor amarillo que sonaba a botellas de cristal chocando unas contra otras cuando se nos acerca un bobete de unos 15 a unirse a la fiesta.
Esto nos enfuerece así que la tomamos con el. Le metemos en el contenedor amarillo y lo tiramos en medio de la carretera cuando pasa un autobus rojo bastante vejete que le da de refilón. Así que el autobus no se para y nos llevamos al bobete a un parque cercano a ver que tal le fue el viaje.
Los primeros 15 minutos no dice nada coherente pero la asociación de ideas es bastante entretenida de escuchar así que le escucho atentamente. Dice cosas como: fuego, si, que, Yone, Aah, chis-chas y algunas otras palabras sueltas. Nos empezamos a aburrir J. y yo pero el bobo espabila y nos ve, se intenta levantar rapidamente pero se cae de morros al suelo otra vez. Eso hace reir fuerte a J. que me dice que le invitemos a algo por ser un hijo de puta tan divertido. Aún guardo algo flojo encima y ya no estoy tan borracho así que divido entre tres y nos tomamos algo convidando al bobete que es buena forma de empezar la jornada.
Después de ese desayuno de campeones dejamos al bobete tumbado en un banco (se ha mareado un poco después de tanta agitación) y con lo que llevaba en los bolsillos nos invitamos a un cafe en un bar cercano.
Llevan ya una semana sin limpiarlo y el suelo está lleno de barro. Camino hacia mi mesa favorita y me fijo un poco en la clientela. Huele un poco más fuerte que de costumbre. La mezcla de polvo y sudor se pega a las paredes y se resiste a desaparecer.
martes, 16 de septiembre de 2008
1+
Siempre que tiro los dados sale siete. Llevo ya unas doscientas tiradas y obtengo el mismo siete una y otra vez. Un uno en el dado azul y un seis en el dado rojo.
Empecé a contarlas hace una hora y llevo ya varias hojas lisas arrancadas de el pequeño cuaderno de notas de mi hermana. Primero pensé que estaban trucados y probé tirándolos por separado. Cada dado por separado me daba resultados normales en el que cada numero tenía aproximadamente la misma probabilidad de salir. Pensé que quizas hubiera imanes así que me fui a la calle a probarlo. Nada, por separado los dados eran perfectamente normales pero cuando los tiraba juntos me daba siete (uno azul, seis rojo). Probé a tirarlos desde cada mano, desde un cubilete, empujándolos por el borde de una mesa, tirarlos dentro de una jarra de agua.
Cada vez que los tiro juntos se intensifica una sensación que empezó desde las primeras tiradas. Una opresión, una nausea pesada y nerviosa. Noto un sabor extraño en la boca coma lo que coma y la respiración me provoca calambres en los pulmones. Mis tiradas estan contadas, lo se.
Me queda un numero determinado de tiradas y cada vez que tiro los dados es una menos para la última. El choque de los dados contra la superficie y entre si me resulta más familiar a cada tirada. Como si ya hubiese estado así antes y hubiese llamado a la puerta para que me dejen volver. El roce de mis manos contra mi pelo crea un zumbido extraño que persiste aún pasados unos segundos.
Tiro los dados una vez más y me despido por las dudas. Cae el uno azul y el rojo es un...
Empecé a contarlas hace una hora y llevo ya varias hojas lisas arrancadas de el pequeño cuaderno de notas de mi hermana. Primero pensé que estaban trucados y probé tirándolos por separado. Cada dado por separado me daba resultados normales en el que cada numero tenía aproximadamente la misma probabilidad de salir. Pensé que quizas hubiera imanes así que me fui a la calle a probarlo. Nada, por separado los dados eran perfectamente normales pero cuando los tiraba juntos me daba siete (uno azul, seis rojo). Probé a tirarlos desde cada mano, desde un cubilete, empujándolos por el borde de una mesa, tirarlos dentro de una jarra de agua.
Cada vez que los tiro juntos se intensifica una sensación que empezó desde las primeras tiradas. Una opresión, una nausea pesada y nerviosa. Noto un sabor extraño en la boca coma lo que coma y la respiración me provoca calambres en los pulmones. Mis tiradas estan contadas, lo se.
Me queda un numero determinado de tiradas y cada vez que tiro los dados es una menos para la última. El choque de los dados contra la superficie y entre si me resulta más familiar a cada tirada. Como si ya hubiese estado así antes y hubiese llamado a la puerta para que me dejen volver. El roce de mis manos contra mi pelo crea un zumbido extraño que persiste aún pasados unos segundos.
Tiro los dados una vez más y me despido por las dudas. Cae el uno azul y el rojo es un...
lunes, 7 de julio de 2008
Cam
Cuidado conmigo es lo que gritaría la gente si no tuviera cara para expresarse. Enseñarían los dientes y gruñirian si me cruzo con ellos por la noche en una calle vacía.
Se meten la mano en los bolsillos. Miran a los cristales y vigilan mi reflejo. Caminan más despacio que yo para vigilar mi espalda. Se sientan a una distancia de seguridad en el metro. Comprueban si su familia está a salvo con frecuencia. Y es que han localizado un depredador en la jaula.
Entregales tu tiempo, tu casa y tu televisor. Deja que se casen con tus hijas y que luego las decapiten, Bolena. Busca un altar y ofrece tu suerte a sus dioses. Sacrifica tu dignidad por un sueño.
Compra lo que vendan y regales lo que te pidan. Sonrie humilde cuando os cruceis en la calle.
Vistete porque estás desnudo y no tienes tiempo para mirarte al espejo con lo que haya encima de tu litera. Calzate las botas que sean de tu numero y metete en la cámara que te indiquen.
Un dedo es el que señala, la persona es la que lo persigue.
Se meten la mano en los bolsillos. Miran a los cristales y vigilan mi reflejo. Caminan más despacio que yo para vigilar mi espalda. Se sientan a una distancia de seguridad en el metro. Comprueban si su familia está a salvo con frecuencia. Y es que han localizado un depredador en la jaula.
Entregales tu tiempo, tu casa y tu televisor. Deja que se casen con tus hijas y que luego las decapiten, Bolena. Busca un altar y ofrece tu suerte a sus dioses. Sacrifica tu dignidad por un sueño.
Compra lo que vendan y regales lo que te pidan. Sonrie humilde cuando os cruceis en la calle.
Vistete porque estás desnudo y no tienes tiempo para mirarte al espejo con lo que haya encima de tu litera. Calzate las botas que sean de tu numero y metete en la cámara que te indiquen.
Un dedo es el que señala, la persona es la que lo persigue.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)